Trámites y veterinario
La parte clínica suele ser la porción menor. Cubre el microchip, la vacunación antirrábica y cualquier refuerzo, una extracción de sangre para el test de titulación más la tarifa propia del laboratorio autorizado, los tratamientos antiparasitarios y la cita para el certificado de salud. Cuando se exige una validación gubernamental, la autoridad sanitaria animal cobra por separado, y los precios varían según el país y según cuántos certificados se firmen a la vez. Las tarifas suben si tu veterinario habitual no está acreditado por el gobierno y necesitas una segunda clínica que firme, o si hay que reexpedir un certificado porque cambió el vuelo.
Lo que cobra la aerolínea
Tres productos tienen tres estructuras de precios. Una mascota en cabina se cobra como una tarifa fija por segmento de vuelo y por dirección, así que una conexión puede duplicarla. El viaje facturado en bodega también suele ser una tarifa fija, normalmente más alta que la de cabina. La carga aérea documentada se cobra según el peso facturable, es decir, el mayor entre el peso real del animal más el transportín y el peso volumétrico del transportín, razón por la que un perro grande y ligero en una jaula grande puede costar más de lo que sugieren las cifras de la báscula. Los recargos de combustible y manipulación se añaden encima.
Equipo y trayectos terrestres
Un transportín conforme con la IATA para un perro grande es una compra considerable, y las aerolíneas que exigen paneles de ventilación adicionales o una talla superior para razas de hocico chato la encarecen más. Presupuesta tornillos, recipientes, ropa de cama absorbente y etiquetas. Después añade los trayectos a cada lado del vuelo: un taxi rara vez admite una jaula gigante, así que suele hacer falta alquilar una furgoneta o un taxi para mascotas para llegar a la terminal de carga, y lo mismo se aplica a la llegada a unas instalaciones que pueden estar a cierta distancia del aeropuerto de pasajeros.
Terceros y cuarentena
Cuando la ruta necesita un agente, prevé tarifas por la reserva, la gestión documental y el despacho de aduana, a veces como partidas separadas. El despacho de aduana de importación puede exigir un agente de aduanas autorizado incluso cuando no hay que pagar aranceles. La cuarentena es la partida más grande cuando se aplica: Australia exige al menos 10 días en sus instalaciones gubernamentales, Nueva Zelanda un mínimo comparable, y Japón hasta 180 días si los pasos previos al viaje no se completaron correctamente. Las tarifas diarias las publica la autoridad del destino y cambian, así que comprueba las cifras actuales en lugar de un presupuesto antiguo.
Elaborar un presupuesto que se sostenga
Los totales van desde modestos para un gato que vuela en cabina dentro de Europa hasta varios miles para un perro grande que se muda a un destino con cuarentena, y dar una cifra única para cualquiera de los dos sería engañoso. Calcula el precio de tu propia ruta reuniendo tres presupuestos por escrito y desglosados, y anotando cada etapa por separado. Después añade un margen de contingencia de aproximadamente una quinta parte: certificados reexpedidos, un vuelo reprogramado cuando desaparece el espacio de carga, una noche adicional de guardería, o repetir un test de titulación tras un resultado bajo son cosas normales, no excepcionales.