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Razas braquicéfalas y las restricciones de las aerolíneas

Por qué las aerolíneas rechazan a perros y gatos de hocico chato, qué razas se ven afectadas, y qué opciones quedan cuando la tuya está en la lista.

4 min de lectura
Razas braquicéfalas y las restricciones de las aerolíneas

Por qué las caras planas son el problema

Los animales braquicéfalos tienen un cráneo acortado pero un volumen normal de tejido blando, lo que estrecha las vías respiratorias. Muchos presentan cierto grado de síndrome obstructivo de las vías respiratorias braquicéfalo: narinas estenóticas, un paladar blando alargado, una tráquea estrecha. Los perros se refrescan sobre todo jadeando, y jadear a través de unas vías respiratorias restringidas es a la vez menos eficaz y más agotador. Súmale el calor, el ruido y el estrés de un vuelo en bodega, y un perro que se maneja bien en casa puede descompensarse rápidamente. Estas restricciones existen porque las aerolíneas han registrado una proporción desproporcionada de muertes durante el tránsito en estas razas.

Qué animales cuentan

La lista habitual de perros incluye bulldogs ingleses y franceses, carlinos, bóxers, boston terriers, shih tzus, pekineses, lhasa apsos, cavalier king charles spaniels, bull mastiffs y chin japoneses. En el caso de los gatos, suele abarcar a persas, himalayos, exóticos de pelo corto y burmeses. Cada aerolínea publica su propia lista y no coinciden entre sí, así que una raza prohibida por una aerolínea puede ser aceptada por otra. Los cruces se incluyen con frecuencia cuando la herencia de cara plana es visible, y el personal de facturación puede tomar esa decisión el mismo día.

Qué hacen las aerolíneas en la práctica

Las respuestas se dividen en tres grupos. Varias aerolíneas rechazan directamente las razas de hocico chato en bodega, todo el año y en todas las rutas. Otras las permiten solo fuera de un embargo estacional o por debajo de un umbral de temperatura en tierra en los aeropuertos de salida, tránsito y llegada. Un tercer grupo las acepta en cabina, donde el animal permanece contigo en un espacio con temperatura controlada, pero no como equipaje facturado ni como carga. Las políticas cambian, así que consigue la norma vigente por escrito directamente de la aerolínea para tu ruta concreta, en lugar de fiarte de un mensaje de foro o de un agente de reservas.

Reducir el riesgo cuando vueles

Si una aerolínea acepta a tu perro, la mayoría exigirá un transportín una talla más grande de lo que sugieren solo las medidas, con ventilación adicional. Reserva vuelos directos para evitar un segundo ciclo de carga, y elige horarios de salida cuando la temperatura en tierra sea más baja: primera hora de la mañana o de madrugada en los meses cálidos. Evita la sedación: las directrices veterinarias son unánimes en que los sedantes deprimen la respiración e interfieren con la regulación de la temperatura, justo la combinación equivocada en este caso. Un examen previo al vuelo centrado en la función de las vías respiratorias te dice si el animal es siquiera un candidato razonable.

Rutas que evitan la bodega

Cuando la respuesta es no, las alternativas realistas son la terrestre y la marítima. El transporte por carretera funciona bien dentro de un mismo continente, incluidos operadores especializados en transporte terrestre de mascotas que conducen furgonetas climatizadas a largas distancias. Algunas rutas de ferry y de crucero llevan mascotas en camarotes o en perreras, lo que resulta adecuado para travesías como el Canal de la Mancha o las travesías transatlánticas. Las empresas de mudanzas de mascotas también pueden desviar la ruta a través de un país donde la política de la aerolínea sea distinta. Si nada de esto encaja, retrasar la mudanza hasta una temporada más fresca es una opción legítima y no un fracaso.